domingo, 13 de octubre de 2013

Desazón

Después de tantos años de dar clases en Institutos Terciarios y en las Universidades me encuentro con un nivel cada vez más pobre en los estudiantes y no me refiero a los ingresantes. La semana pasada estaba dando clases en un tercer año de la carrera de letras y trataba de establecer la diferencia entre autores que escriben desde experiencias y los que construyen ficciones en base a otras e hice un chiste para gente de letras refiriéndome a un escritor. Dije: "-¿Quién se cree que es, Salgari?" Pero nadie lo entendió. Al indagar qué sabían sobre Emilio Salgari -a quien creía famoso- descubrí que lo ignoraban. Poco después en una clase de los estudiantes de último año de la carrera de letras, ya que estábamos en las vísperas del 12 de octubre, pregunté qué novelas habían leído de Abel Posse sobre el tema, pero desgraciadamente desconocían hasta el nombre del autor. Estamos frente a estudiantes de letras que desconocen a Salgari y a casi profesores que no oyeron nombrar a Able Posse y que deben hacer y rehacer sus trabajos por las faltas de ortografía y los defectos de sintaxis. Siento una terrible desazón, creo que he fracaso en toda mi docencia porque no se trata de uno o dos casos aislados, se trata de toda la clase de tercero y de quinto año. En manifestaciones públicas los estudiantes se quejan porque las autoridades no compran más libros, pero en la comisión de Biblioteca recibimos quejas porque no están yendo a consultar los libros que hay y por tanto no tendría sentido gastar más en bibliografía nueva. Están por recibirse de profesores y salir a ejercer la docencia a nivel medio y terciario. ¿Qué literatura van a enseñar? ¿Como van a enseñar a redactar si ellos mismos no son capaces de mantener una redacción consistente en todos sus niveles?

1 comentario:

Araquian dijo...

El mundo no necesita conocer a un funcionario de Duhalde que escribe lo que siempre ha escrito el pobre humano respetable. El mundo necesita gente que emprenda su propia busqueda de belleza y verdad, es quizá eso lo que tienen los jovenes nuevos y usted con sus barreras de tradición no puede ver.